Un registro, los dos países
El mismo renglón del paquete se escribe en el mostrador en EE. UU. y lo lee el chofer en México. Sin segundo sistema, sin pasar un Excel y sin volver a teclear nada en la frontera.
Dale play para seguir al viaje, el equipo de recepción, el camión, los choferes y el dueño por medio de un solo registro del paquete.
El mismo registro acompaña el trabajo desde el mostrador en EE. UU. hasta la puerta del destinatario en México.
Toda paquetería tiene la misma forma de semana. Los clientes dejan sus cajas en tu local en Texas, California o donde estés. Las cajas se juntan hasta que ya vale la pena mandar el camión. El camión cruza, llega a tu bodega en México, y de ahí los choferes locales las llevan a las puertas. Paquetería Ya sigue ese mismo orden, así que nadie de tu equipo tiene que aprender otra forma de trabajar.
Lo que amarra todo es el viaje. Un viaje es una carga de camión que va para el sur. Abres uno y desde ese momento cada paquete que recibes se acomoda ahí solo, sin que nadie asigne nada. Cuando sale el camión marcas la salida del viaje y toda la carga cambia de estatus de un jalón. Cuando llega a la bodega marcas la llegada y vuelven a cambiar todos.

Esa es la parte que el software genérico de entregas no hace. Casi todo supone una bodega y una sola ciudad, entonces te pide actualizar los paquetes uno por uno. Y ahí es justo donde se van las horas y de donde salen los errores. Aquí el camión se mueve como una sola unidad, igual que se mueve en la vida real.
Mientras tanto todos están viendo el mismo registro, al instante. Cuando un chofer marca una entrega en Sinaloa, la oficina en El Paso lo ve en ese momento sin recargar nada. El cliente también lo ve, en una página pública, sin app y sin cuenta. Así deja de sonar el teléfono preguntando dónde va la caja.

Antes de empezar a recibir, abres el viaje que está cargando y le pones nombre y fecha. Todo lo que entre de ahí en adelante se acomoda solo.
Con Vitrina, el cliente que quiere que pases por su caja encuentra tu página en la app gratis de Paquetería Ya y te pide una recolección. Si aceptas solicitudes en la app, la confirmas desde tu bandeja de Recolecciones. Si no, la solicitud te llega por WhatsApp. En los dos casos recoges la caja y la recibes como cualquier otra.
Llega el cliente con su caja. Escribes su nombre, el resto del formulario se llena solo, y eliges el tipo y tamaño de caja o la pesas, según como cobres. La etiqueta con QR se imprime ahí mismo y el cliente se va con su recibo y su confirmación por WhatsApp.
Imprimes la hoja QR de la unidad, la escaneas una vez y luego escaneas caja por caja conforme suben. La pantalla lleva la cuenta en vivo de cargadas, faltantes y apartadas, y te avisa del error antes de que se vaya mil ochocientos kilómetros.
Un toque marca la salida del viaje y toda la carga pasa a tránsito. El viaje cruza la frontera como una sola unidad, así que nadie anda actualizando paquetes uno por uno en el camino.
Marcas la llegada del viaje cuando toca tu bodega en México y todos los paquetes cambian al mismo tiempo. Ahora ves qué va para cada estado y cada ciudad.
Haces las rutas ahí mismo, con el orden de las paradas calculado sobre carreteras reales. Los choferes abren su propio teléfono, ven solo sus paradas y capturan foto y GPS en cada puerta.
El mismo renglón del paquete se escribe en el mostrador en EE. UU. y lo lee el chofer en México. Sin segundo sistema, sin pasar un Excel y sin volver a teclear nada en la frontera.
Recibido, etiquetado, cargado, en tránsito, en la frontera, cruzado, en la bodega, en reparto, entregado y las demás. Casi todas avanzan en bloque con el viaje.
Tu oficina puede trabajar en inglés mientras tus choferes trabajan en español dentro de la misma cuenta. Cada quien elige su idioma y lo sigue a cualquier teléfono donde entre.
No, y ese es el punto del viaje. Marcar la salida mueve a tránsito todos los paquetes de ese camión al mismo tiempo, y marcar la llegada los vuelve a cambiar en la bodega. Solo tocas un paquete cuando ese paquete en particular trae algo distinto, como un cliente que cambió de domicilio o una caja que se quedó apartada.
El viaje lleva la carga como una sola unidad, así que los estatus que necesitas para el papeleo ya están agrupados igual que va el camión. Antes de salir puedes ver exactamente qué va para cada estado y ciudad de México, que es la lista que te sirve tener a la mano en el cruce. Ya que pasó, marcar la llegada del viaje a tu bodega actualiza todo lo que va a bordo.
Sí, en el momento. Todo corre sobre un backend en vivo, así que cuando el chofer marca una parada entregada la pantalla de la oficina se actualiza sola, sin recargar y sin hablar por teléfono. La foto de la entrega y la hora caen en el historial del paquete en ese mismo instante.
No. El destinatario recibe su código de rastreo desde que se deja la caja, impreso como QR en la etiqueta y mandado por WhatsApp con la liga. Abre esa liga en el navegador que ya trae su teléfono, en español o en inglés, sin app y sin cuenta. La app gratis de Paquetería Ya es opcional, para quien quiera tener sus paquetes en un solo lugar, y con Vitrina también te encuentra ahí y te pide una recolección.
Casi toda la configuración es decirle cómo ya trabajas. Metes tus medidas de caja o cambias la cuenta a peso, das de alta a tu equipo y abres tu primer viaje. Después de eso recibir un paquete son unos segundos, porque el autocompletado del cliente hace el trabajo de teclear.
Sí. Todo corre en el navegador, así que no hay nada que instalar ni equipo que comprar. En la bodega se escanea con la cámara del teléfono, los choferes tienen una pantalla hecha para el celular con solo sus paradas, y la oficina puede usar una laptop o un teléfono, lo que tenga cerca.
La demo tiene un viaje cargando, otro cruzando y otro ya cerrado, así que puedes recorrer las mismas cuatro etapas sin configurar nada.
Entrar a la demo en vivo